📌 Por Lorena Tablada ✍️
Una profunda angustia e incertidumbre laboral sacude por estas horas a la
localidad de José Hernández, en su límite con Manuel B. Gonnet. La histórica planta industrial
ubicada en la intersección de las calles 508 y 29, un predio
emblemático popularmente conocido por los vecinos de la zona norte como la ex-Sniafa, vuelve a convertirse en el epicentro de un
grave conflicto laboral que amenaza el sustento de numerosas
familias de la región platense.
En esta oportunidad, los perjudicados son los operarios de la actual fábrica Fisipa, quienes denuncian públicamente haber
sido víctimas de despidos masivos comunicados de una
manera informal y desprolija. Según relataron los propios damnificados a Gonnet Digital, el último viernes a media mañana los
propietarios de la firma se presentaron en el establecimiento fabril y, sin
ningún tipo de preaviso, telegrama o carta documento, les
notificaron de palabra a al menos 15 operarios que ya no pertenecían a la
empresa.
Al intentar ingresar a cumplir con sus habituales turnos rotativos, el
personal afectado se topó con la prohibición de acceso. "Nos echaron de palabra. Estamos a la deriva porque no
sabemos si nos van a pagar, cómo ni cuándo", expresaron con
preocupación. El destrato patronal golpea por partida doble a los damnificados,
quienes además confirmaron que actualmente se encuentran desamparados y sin
respaldo gremial directo debido a la sorpresiva renuncia del delegado sindical
apenas un mes atrás.
La alarmante situación en Fisipa José Hernández
no es un hecho aislado, sino el corolario de una fuerte crisis de la industria textil que ya arrastra
antecedentes complejos en el mismo predio. De acuerdo con los testimonios
recogidos en el lugar, la firma ya había desvinculado a cerca de 40 personas el
año pasado debido a una marcada caída en la productividad. Sin embargo, los
trabajadores afirman que hasta el último día las tareas operativas continuaban
de forma intensa, al punto de realizar jornadas extras los fines de semana.
La problemática socioeconómica se agrava al considerar el perfil de los
operarios afectados. Se trata de personas cuyas edades rondan entre los 47 y
los 61 años, un rango etario con severas dificultades para lograr la reinserción laboral en el mercado actual. Muchos de
ellos han dedicado su vida entera al rubro, superando los sucesivos cierres
históricos de grandes firmas del sector como Mafisa y la
recordada permanencia obrera en la ex Sniafa iniciada
en mayo de 2010. En un contexto donde la mayoría debe
afrontar costosos alquileres y mantener a sus hijos, perder el empleo significa
un impacto devastador para la economía familiar.
Los operarios despedidos se presentaron de forma pacífica en el acceso de
508 y 29 con el único fin de retirar sus pertenencias personales y exigir una
respuesta oficial por parte de la patronal. De no mediar canales de diálogo
institucionales que garanticen las indemnizaciones correspondientes por ley, adelantaron
que iniciarán firmes medidas de fuerza.
Las crisis en los grandes polos fabriles de la zona norte platense siempre han marcado el pulso social de