Desde hace varias semanas, en 417, 141 y 143 una zona residencial de Arturo Seguí, se vienen realizando fiestas clandestinas que alteran la tranquilidad de los vecinos. La música a todo volumen, la presencia de centenares de personas y el despliegue de equipos de sonido, luces y hasta seguridad privada han convertido una calle habitualmente tranquila en un escenario de descontrol.
A pesar de las denuncias realizadas ante las autoridades competentes y de las medidas de clausura que se intentaron aplicar, los eventos continúan sin interrupción. La situación genera un profundo malestar en familias trabajadoras que ya no pueden descansar por las noches y que sienten vulnerado su derecho a vivir en paz.
No se trata de un reclamo aislado: es la voz de una comunidad que pide ser escuchada y protegida. La convivencia se vuelve imposible cuando las normas se incumplen de manera sistemática y las respuestas oficiales no alcanzan.
Los vecinos de Arturo Seguí solicitamos que se tomen medidas concretas para garantizar el orden y la seguridad en nuestro barrio. Este pedido no busca señalar personas ni generar conflictos, sino recuperar la tranquilidad que toda comunidad merece.
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