A través de un desgarrador y firme comunicado, la familia de Érica Yamila Valdez, la oficial de policía de 42 años que falleció el pasado 9 de abril en un puesto de vigilancia de Berisso, rompió el silencio. Los allegados rechazan de manera tajante la hipótesis oficial de suicidio y denuncian una serie de graves irregularidades en la investigación, exigiendo un cambio inmediato de la carátula judicial para esclarecer el presunto homicidio.
El trágico episodio tuvo lugar en el módulo policial ubicado en Avenida 60 y 139, en las cercanías de la planta de YPF. Según consta en el expediente, una ciclista que pasaba por la zona escuchó los gritos de auxilio de la oficial. Al aproximarse al destacamento, encontró a Valdez tendida entre la puerta y el interior del puesto. Antes de perder el conocimiento, la víctima llegó a pronunciar una frase que reactiva todas las alarmas de la causa: “Me pegaron un tiro”. Fue la propia testigo quien, utilizando el handy reglamentario, emitió la alerta radial para convocar a las patrullas que la trasladaron al Hospital de Berisso, donde finalmente se