El grave problema de infraestructura que mantiene en alerta a la comunidad de Manuel B. Gonnet sumó precisiones técnicas que incrementan la preocupación de los frentistas. Según el relevamiento realizado en el lugar y el aporte de los propios damnificados, el enorme pozo ubicado en la intersección de las calles 28 y 500 no es un simple agujero en el asfalto, sino que se originó directamente por la falta de la tapa protectora en una boca de inspección del sistema cloacal o pluvial de la zona.
Esta situación transforma el hundimiento en una verdadera trampa subterránea. Al faltar la cubierta de fundición o cemento, las paredes internas de la cámara quedaron expuestas al constante paso de colectivos y vehículos pesados, lo que aceleró el desmoronamiento del pavimento circundante. La erosión interna del suelo provoca que el agujero continúe expandiéndose por debajo de la capa asfáltica visible, amenazando con generar un colapso mayor de la calzada en un punto clave para el tránsito de la zona norte.
Los comerciantes del sector reiteraron que las soluciones provisorias que se intentaron en el pasado —como la colocación de una plancha metálica superficial o el relleno con piedras— fracasaron