Una peluquería histórica de Gonnet cierra sus puertas en 497 y 27. Elsa repasa 48 años de oficio, los orígenes del barrio, el impacto tarifario y su emotivo adiós a los vecinos.
📌 Por Lorena Tablada ✍️
Un ciclo emblemático de la vida comercial y comunitaria llega a su fin en la zona norte de La Plata. Esta semana marca la bajada de persiana definitiva para la peluquería atendida por Elsa, su histórica dueña, ubicada en la intersección de las calles 497 y 27 en Gonnet. Con 75 años de edad y una trayectoria de 48 años dedicados a la belleza y el estilismo —33 de ellos en el mismo local—, la reconocida vecina le dice adiós a la atención al público entre recuerdos, muestras de afecto y una profunda gratitud hacia sus clientas de varias generaciones.
En diálogo exclusivo con Gonnet Digital, Elsa repasó los inicios de su profesión y la metamorfosis radical que vivió el barrio con el paso de las décadas: "Yo empecé en la zona en el año 1978 y en este local de 497 y 27 estoy desde 1993. Cuando vine acá no había nada, era todo campo. Las únicas casas eran las dos del frente y una casillita en cada esquina; más atrás, sobre la calle 30, había potreros y criaderos de pollos", recordó visiblemente emocionada.
El recuerdo de los pioneros y la transformación urbana de Gonnet
La historia del comercio atendido por Elsa está estrechamente ligada a la consolidación de Barrio Parque Gonnet. En una época donde los servicios básicos no estaban garantizados, la labor comunitaria fue fundamental para la llegada de las primeras mejoras de infraestructura.
"Acá hicimos mucho en el barrio entre todos. Los caminitos eran una huella y no teníamos agua; soplaba un viento fuerte y nos quedábamos sin luz. Gracias a comisiones vecinales históricas, como las que integró la recordada María Luisa Abadán (Toti) o Pedro desde la ferretería, logramos que llegara el asfalto, el gas y los servicios para la gente", destacó la peluquera sobre aquellos primeros años de empuje colectivo en Gonnet.
El peso de los costos fijos y el aumento de tarifas
Al ser consultada sobre los motivos que la llevaron a tomar la decisión de cerrar la peluquería, Elsa señaló que se trata de una combinación entre el desgaste físico de la profesión y la compleja coyuntura económica que enfrentan los pequeños comerciantes de la región.
"Por un lado están los años y las consecuencias físicas que te deja estar parada en la profesión desde los 16 años. Pero por otro lado, los gastos fijos de habilitación, impuestos y sobre todo el aumento de la luz todos los meses hacen que sea muy difícil sostener la estructura de un local comercial en este momento", detalló.
A pesar del cierre de la persiana comercial, Elsa destacó el acompañamiento incondicional de su familia, de su hija y de su compañero de trabajo Claudio, con quien compartió los últimos cinco años de labor.
Un mensaje de gratitud y presencia permanente en el barrio
Con la calidez que la caracterizó durante casi medio siglo frente al sillón de peinar, la estilista dejó un
