Entre la metáfora de Ícaro y la unión que propone Martín Fierro, Punta Indio debate el futuro de su Base Aeronaval y la necesidad de reconstruir puentes comunitarios.
Por: Lic. Martín Miguel Badr
Cuenta la mitología griega que Dédalo construyó unas alas para escapar junto a su hijo Ícaro. Antes de emprender el vuelo le advirtió que no debía acercarse demasiado al sol. Pero Ícaro, deslumbrado por la altura, olvidó el consejo. La cera que sostenía sus alas comenzó a derretirse, las plumas se desprendieron y terminó cayendo al mar.
Siglos después, en un rincón de la Argentina llamado Punta Indio, la palabra Dédalo vuelve a aparecer.
La Armada Argentina denominó así al plan que hoy genera incertidumbre sobre el futuro de nuestra Base Aeronaval Punta Indio. Y aunque probablemente el nombre haya sido elegido por razones completamente ajenas a aquella antigua historia, resulta imposible no encontrar en ella una metáfora para el momento que atravesamos.
Porque frente a Dédalo también nosotros podemos terminar como Ícaro.
Podemos dividirnos. Podemos buscar culpables entre vecinos. Podemos convertir las diferencias políticas en enfrentamientos irreconciliables. Podemos discutir mientras aquello que durante generaciones formó parte de nuestra comunidad se debilita delante de nuestros ojos.
O podemos elegir otro camino.
Y para encontrarlo no necesitamos recurrir a la mitología griega.
Tenemos nuestra propia literatura, nuestra propia historia y nuestras propias palabras.
José Hernández lo escribió hace más de un siglo:
“Los hermanos sean unidos,
porque esa es la ley primera;
tengan unión verdadera
en cualquier tiempo que sea,
porque si entre ellos pelean
los devoran los de afuera.”
Quizás haya llegado el momento de que Punta Indio tenga su propio Plan Martín Fierro.
Pero hablar de unidad no significa fingir que aquí nunca pasó nada.
Durante años se fueron acumulando heridas entre la Base y distintos sectores del poder político local. Hubo decisiones, incumplimientos, discursos y gestos que muchos trabajadores, veteranos, militares, familiares y vecinos sintieron como agravios hacia una institución profundamente ligada al nacimiento, al desarrollo y a la identidad de nuestra comunidad.
Esas heridas existen.
Y precisamente porque existen, hay que empezar a cerrarlas.
Cerrar una herida no significa borrar la historia ni renunciar a nuestras convicciones. Tampoco significa dejar de señalar responsabilidades cuando corresponda. Significa comprender que ninguna comunidad puede afrontar una amenaza importante mientras permanece enfrentada consigo misma.
Hoy la pregunta debería ser mucho más grande que nuestras diferencias:
¿Qué Punta Indio queremos dejar a quienes vienen detrás nuestro?
La BAPI no pertenece a un partido político. No pertenece a un intendente. Tampoco pertenece solamente a quienes visten uniforme o trabajan diariamente dentro de sus instalaciones.
La Base forma parte de la historia de Punta Indio.
Allí trabajaron nuestros padres, nuestros abuelos, nuestros vecinos. Alrededor de ella crecieron familias, comercios, instituciones y generaciones enteras. Su historia, con sus luces y sus sombras, también forma parte de nuestra historia.
Por eso este momento requiere algo más difícil que señalar culpables.
Requiere reconstruir puentes.
Que trabajadores civiles y militares, comerciantes, instituciones, veteranos, dirigentes políticos y vecinos podamos encontrarnos alrededor de aquello que todavía compartimos: el deseo de que Punta Indio tenga futuro.
Podremos discutir después nuestras diferencias. Y seguramente seguiremos teniéndolas.
Pero primero debemos conservar aquello sobre lo cual podremos seguir discutiendo.
Dédalo construyó las alas.
Ícaro quiso volar solo y cayó.
Nosotros tenemos la posibilidad de escribir otro final.
No necesitamos alas para escapar de Punta Indio.
Necesitamos raíces para quedarnos, memoria para saber quiénes somos y, fundamentalmente, brazos que vuelvan a encontrarse.
Porque frente al Plan Dédalo, quizás nuestra mejor respuesta sea mucho más sencilla y profundamente argentina:
un Plan Martín Fierro.
Que los hermanos sean unidos.
Porque si nosotros mismos no defendemos nuestra Base, nuestra historia, nuestro trabajo y el futuro de
