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Primero tan duros, luego rutinarios pero no por eso menos desgarradores, el tener que irse a casa diciendo "cualquier cosa me llamas" pero con el deseo de que no suene el teléfono porque si no sabías que algo pasaba.

Al principio cuando no entendíamos nada pero lo sabíamos todo, estábamos todo el día, y a la noche poníamos la alarma y llamábamos a las 4 AM para ver cómo andaban las cosas. Los enfermeros siempre atendieron de buena manera, pero también de buena manera nos dijeron que aprovechemos a descansar, igual había algunos más copados que otros.
A la mañana entre extracción de leche, desayuno y cansancio íbamos a primera hora a ver a Roma. A veces teníamos que esperar más de una hora afuera porque estaban trabajando con ella, y lo mismo tardábamos buscando lugar para estacionar fuera de la clínica (que de paso confieso que nos llegó más de una multa).
Con el tiempo entendimos que si íbamos un poquito más tarde podíamos aprovechar el tiempo. Tanto de día como de noche , a veces Roma estaba dormida y nos decían "déjenla descansar, eso ayuda al crecimiento", y lo cumplíamos al pie de la letra pero como los mejores espectadores nos quedábamos viéndola adentro de la incubadora. Cuando estaba despierta le cantábamos, o le contábamos cosas como nuestros viajes o los nuevos que vamos a hacer junto a ella. A la noche generalmente nos cruzábamos con los papás de los mellis y más tirando a la madrugada con el papá de Isa. A la mañana nos hicimos mejores amigos con los papás de Fran, y muy buenas migas con los papás de las gemelas.
Con Eze -marido- éramos (y somos) más que un equipo, siempre juntos. A la noche tal vez volvíamos a casa para cenar algo rapidito y bañarnos, y luego en cuanto me dejaron manejar descubrimos que en 5 min podíamos llegar a la clínica (siempre fui meteoro). A modo de chiste a veces inventábamos canciones que sonaban en la radio, poniéndole el nombre de Roma, y luego se lo decíamos a hija, y le cantábamos nuestros inventos. Era una forma de poder sobrellevar las cosas a esas horas.
El tema fue cuando Eze empezó a trabajar y tuve que seguir en muchas ocasiones con la rutina sola, más que nada a la noche. A veces me volvía temprano y otras cuando Roma estaba inquieta me quedaba hasta muy tarde. Av. Directorio derecho, onda verde y todo se hacía más rápido . Cuando llegaba a casa, estacionaba y corría hasta mi puerta. Tenía miedo a la inseguridad pero el shock de adrenalina me hacía sacarme leche e irme a dormir (estaba cansada , pero era fundamental la extracción para el crecimiento de Roma).
La verdad es que algunas enfermeras me hacían compañía y me apoyaban, mientras que otras me echaban, sutilmente, pero lo hacían; "anda madre", "madre anda porque la pones nerviosa y no se duerme".Peor aún cuando a veces volvía de cenar rápido y no me querían dejar pasar "madre está dormida y si pasas se despierta".
Que parte no entendía esa señora que dormida y todo yo quería ver a mi hija? Que solo me mantenía de pie por verla. Cómo me iba a ir tranquila de esa manera? Y en cuanto pasabas te hacían sentir que estorbabas, obviamente no siempre y no en todos los turnos. Cómo dije antes, había enfermeras que eran madres, de Roma y mía. "Mandá mensaje cuando llegues" "anda a descansar así mañana venís tempranito" "Querés un café?" Pequeñas cosas que acariciaban el alma.
La última noche que fui a ver a Roma antes del alta, yo no sabía que ese gran momento iba a llegar la mañana siguiente, fue una noche más, yo estaba sola, me acuerdo que le tomé la temperatura 3 veces porque solo llegaba a 36. Le revisé la ropa (el conjunto de ositos que le regaló el compañero de trabajo de Eze) porque estaba en temporada de regurjos. Le di su mamadera, comió y se durmió.
Al irme me di vuelta y la vi; inocente, pequeñamente gigante, con la luz apagada, Roma estaba sola en el
cuarto, se veía todo aún más inmenso y por dentro pensé "no me vengan con que hay una edad para pasarla a su habitación, ella domina todo el espacio cuando y donde quiere", me fui.
Al día siguiente rumbo a Neo nos chocaron, nada grave. Llegué a la clínica sola, Eze tuvo que hacer unos recados. La enfermera que la cuidaba a Roma me dijo "hay novedades", lo primero que pensé fue en sus vómitos, luego me sonrió y me dijo el doc quiere hablar con vos. "estás preparada?", me dijo uno de los coordinadores de neo, le respondí "siempre", acto seguido me miró y me dijo "hoy se van a casa".