
Es que la inseguridad en Brasil atraviesa a toda la sociedad, la cual también se vio afectada por una corrupción extrema que, casi como una burla más hacia los pobres, el partido de los trabajadores nunca reconoció, encerrado en la militancia y lejos de las personas.
El PT quiso instalar un relato, en el cual Bolsonaro, un ex militar de derecha es lo mas cercano a una dictadura, pero en un mundo globalizado y con las viejas estructuras partidarias muy desacreditadas por la sociedad, la mayoría de los brasileños no ve en los partidos políticos la solución, sino mas bien parte del entramado de corrupción.
Es decir, el problema. Con Estados Unidos creciendo de forma récord, el discurso de Bolsonaro defendiendo el nacionalismo de ese país tuvo una semejanza con el de Donald Trump.
Y muestra que en tiempo de redes sociales los grandes medios y sus operaciones ya no tienen el impacto de otras épocas. Internet se ha convertido en la gran plataforma donde las sociedades expresan sus opiniones y los que se quedan enfrascados en las viejas estructuras tienen un relato que ya es poco permeable en esta sociedad.
Es indudable, que los cambios en Brasil afectarán fuertemente a la Argentina. El proteccionismo norteamericano ya lo hizo, y si ahora en Brasil viene el "compre brasileño", o nuestros gobernantes empiezan a proteger la industria nacional, o se vienen ..."mas tormentas".
Al cierre de esta nota solo bastaba saber si habrá segunda vuelta pero, sí había una certeza: Jair Bolsonaro está más cerca que nunca de ser el nuevo presidente del gigante sudamericano.