
Este martes 7 de marzo se convocó la movilización más grande de los últimos tiempos por parte de los trabajadores contra la política neoliberal del presidente Mauricio Macri, que ya cursa su segundo año de números negativos.
Ante el descontento popular miles de trabajadores se sumaron para exigir el freno a los despidos, no al cierre de fábricas, paritarias libres y un rosario de pedidos que encolumnaba a los movilizados en la esperanza de confluir en el anuncio por parte de los líderes sindicales de la fecha de un paro nacional. Los millonarios -perdón- los líderes sindicales, no anunciaron ninguna fecha con certeza y quedaron en evidencia ante sus ¿representados?.
Una vez más la CGT escribe otra página de su historia negra, tuvieron que retirarse en sus lujosos autos resguardados por la custodia privada de los supuestos "líderes" del sindicalismo nacional que en último año han demostrado, más allá de las palabras, con hechos estar más cerca de las lujosas reuniones con ministros que a la hora de escuchar a quienes tendrían que defender. La historia los juzgará.