
El viernes 11 de diciembre, la Asociación de Alcoholistas Recuperados (ADAR), servicio especializado de Caritas La Plata, festejó sus 59 años dedicados a la atención de diferentes tipos de adicciones. En un emotivo acto, se colocó una placa en el salón que utiliza el servicio, con el nombre de la Sra. Marisa Laborde, en homenaje a su reciente partida a la Casa del Padre y a sus más de 30 años de servicio voluntario. El Padre Daniel Manzuc, asesor espiritual de ADAR, celebró la Santa Misa.
El Licenciado Juan Panayotón, director de ADAR, luego de descubrir la placa en homenaje a Marisa Laborde, expresó: “Marisa, junto a Cesar Otero quien era director de ADAR cuando yo comencé mi voluntariado, fueron las dos personas para mi más admirables, todo lo que se de ADAR, lo que aprendí del alcohol me lo enseñaron ellos, no en la facultad”.
“Marisa fue una revolucionaria porque el modelo ADAR nace a partir de una inquietud de ella, fue la primera coordinadora mujer que tuvimos en el grupo, el 17 de diciembre se cumplen cinco meses de su fallecimiento y queríamos que este salón llevara el nombre de ella. Para mí fue una persona espectacular a quien quería mucho”, reflexionó Panayotón.
El responsable de ADAR, hizo referencia a que tuvieron en el grupo de trabajo un período de transición en el que pudieron unificar criterios de trabajo y acordar nuevas pautas para implementar a partir del próximo año. Señaló, además que fue necesario este proceso ya que “la problemática de las adicciones va cambiando y los pacientes también”. Por último, detalló que se irán incorporando profesionales al grupo permitiendo perfeccionar el servicio.
Alta institucional
Gabriel, luego de 46 meses de tratamiento, obtuvo el alta institucional en presencia de coordinadores de ADAR, familiares y amigos. “Mi enfermedad me llevó a ser una persona violenta, yo vine con una triple adicción, muy mal, me costó mucho, pero acá estoy, me siento recuperado. No sólo de los coordinadores uno aprende, también de los compañeros que van compartiendo sus experiencias, de
cómo van sobrellevando día a día su enfermedad y cómo cada uno quiere salir adelante”, expresó el paciente.
“De los coordinadores nos llevamos su experiencia, su sabiduría de tantos años de sostener a diferentes personas, de los compañeros las palabras de la lucha diaria. Aprendimos a ayudarnos para salir adelante. Hemos visto muchos compañeros que han querido e intentado y por más que los queramos ayudar, vemos como la enfermedad los arrastra y los lleva por el mismo camino, y ahí nos damos cuenta lo importante que es venir convencidos con un plan de lucha, y no es fácil pero se puede”, Concluyó Gabriel. Cabe señalar que una vez que se obtiene el alta institucional, la persona debe concurrir al grupo de trabajo al menos una vez por semana durante un año.