
118 villas y asentamientos, 19 mil viviendas precarias y casi 150 mil personas en estado de vulnerabilidad demuestran que la ciudad de La Plata es líder en el lamentable ranking provincial.
Puente de Fierro, Aeropuerto, El Futuro, Melchor Romero son algunos de los lugares emblemáticos en donde las cloacas, el gas natural y los suministros básicos que hacen a la calidad de vida de una población no han llegado como debieran.

Paradójicamente, se gastaron miles de millones de pesos en festivales, conciertos y festejos, dinero que de haberse invertido en infraestructura hoy hubiera, no sólo, mejorado la urbanización de estos lugares sino que también hubiese salvado vidas. La plata que se destinó a los recitales en los cuales algunas bandas, hasta eran extranjeras, no llegó a cloacas, dragado o entubamiento de arroyos, agua corriente y el saneamiento de algunas cuencas altamente contaminadas que enferman a la población circundante.
El puntero político, primer eslabón del asentamiento
La necesidad de vivienda no es algo nuevo. Desde que la población campesina empezó a migrar a las grandes ciudades comenzó a darse esta problemática. Ahora, para explicar cómo en La Plata, superamos a casi todas las localidades del conurbano en esta problemática es innegable que la política tiene un rol fundamental. Primero por un Estado ausente a la hora de resolver eficientemente el tema de las viviendas, y por otro lado, el Estado presente en la peor de sus formas donde un ciudadano conocedor del lugar fomenta la ocupación de terrenos a cambio del voto para el partido al cual él
pertenece. un ejemplo es Arturo Seguí en donde hace diez años había plantaciones de hortalizas hoy hay asentamientos donde las familias viven hacinadas y en condiciones inhumanas.
La Plata dejó de ser hace ya un tiempo una ciudad universitaria con alma de pueblo. Nuestra ciudad es líder provincial en pobreza, marginalidad, precariedad, hacinamiento y población en estado de vilnerabilidad.