Hace un año en una visita a Cuzco Perú, fallecía Ramón Mendy, subdirector administrativo de Dipregep, organismo que subvenciona y fiscaliza a las escuelas privadas de la provincia de Buenos Aires, desde el centro administrativo gubernamental, Torre I, piso 10, en calle 12 y 51 de la ciudad de La Plata.
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| Ramón Mendy |
Más allá del frío relato de la desaparición de un funcionario público, los empleados no recuerdan hoy a un jefe si no a un amigo. En esta sociedad frívola donde todo es efímero y circunstancial, en un mundo donde las personas son casi productos en los que se le mira el envase y no el contenido, "el Gordo Mendy, fuma bajo del agua", decía un compañero, debido a la capacidad que tenía el subdirector de Dipregep para salir airoso en momentos muy conflictivos. Un tipo siempre dispuesto a escuchar y dialogar. Cuánta falta hace hoy, en esta sociedad de discursos grandilocuentes, donde muchos hablan y pocos escuchan, donde la soberbia y el cargo se comen a la persona. El "gordo" era todo lo contrario, primero "persona" casi personaje; ocasionalmente, funcionario.
Los que alguna vez lo conocimos y nos quedamos con las ganas de comer un asado con él, recordamos a un ejemplo que debiera ser guía para muchos funcionarios públicos. Un año sin el "Gordo Mendy", un vacío que se siente...